Crítica del episodio 2×09 de Westworld: Todo era mentira

Westworld

Crítica del episodio 2×09 de Westworld: Todo era mentira

La serie vive su momento más emocional con un viaje hacia la mente de William

Crítica del episodio 2×09 de Westworld: Todo era mentira
 

¿Qué es el parque? ¿Cuál es el objetivo de los anfitriones? “Westworld” se ha valido de tretas, engaños, y distracciones para mantenernos distraídos durante casi dos temporadas, sin embargo la mentira tiene las patas muy cortas. Lisa Joy y Jonathan Nolan se han valido de múltiples líneas temporales para darnos a entender que lo que veíamos era parte de algo mucho más grande. En la primera temporada fue el laberinto, en esta segundo lo es la puerta, pero tanto de una como de otra forma, siempre estamos a merced de la incertidumbre. Bernard, Maeve, e incluso Akecheta estaban en la misma situación. Una realidad a la que ahora hace frente William.

Conocido por “El hombre de negro“, este personaje siempre fue representado como un hombre de astucias, engaños, y múltiples capas. Fruto de una vida traumática, y algunos importantes errores cometidos en el pasado, William terminó convirtiéndose en una sombra que ni él mismo es capaz de reconocer. El episodio 9 de esta segunda temporada viene a desentrañar por fin su puzle mental, y a arrojar algunas verdades cruciales para entender no solo porqué actuaba así, sino también para entender cuál era el verdadero propósito del parque. “La única verdad” es un viaje introspectivo a la cabeza de William, y un preámbulo al espectáculo final de “Westworld”.

Este episodio abre con un viaje al pasado, a uno de los últimos momentos con vida de Julius. La mujer de William fue la única que logró traspasar el muro de mentiras que había construido durante tantos años su marido. Una barrera levantada para protegerla a ella y a Emily de la propia oscuridad que habitaba en su interior. Ahora su hija quiere aliviar el dolor del pasado encontrando una respuesta para librarse de la culpabilidad. ¿El suicido de su madre fue culpa suya? La locura de Julius en realidad era solo la de aquél que pierde la cabeza al verse sobrepasado por la realidad. William lo sabe, y por eso participó en el juego que Ford había preparado para su atormentada alma.

Mientras él lucha por llegar hasta la puerta para arreglar el pasado, Dolores la persigue para mirar al futuro. La anfitriona ha acabado con todo el que se la ha puesto delante, e incuso ha llegado a desprenderse de cualquier carga emocional para alcanzar la libertad. La puerta es “una herramienta para los que crearon esto“, le rebate a los indios ofuscados en una posición totalmente contraria. Dolores pretenda darle la vuelta al juego para usar esta herramienta contra ellos, pero para lograrlo debe acabar también para aquellos que han terminado idolatrando lo que no podían comprender. Sin embargo, la duda comienza a aparecer de nuevo en Teddy, su reinicio no ha borrado la esencia que lo creó.

Los preparativos para el enfrentamiento final continúan dentro de las instalaciones del parque, y Hale parece haber encontrado el arma definitiva. Hurgando en la mente de Maeve consigue extraer el poder de controlar a otros anfitriones. Ahora es Clementine quien ejerce de verduga de sus compañeros, mientras acata órdenes de sus propios enemigos. Parece que a pesar de todo lo que han luchado, las máquinas no logran ser libres. Tanto es así que Bernard sigue acatando las voces de Ford que resuenan en su cabeza. A pesar de no estar presente físicamente, el creador sigue moviendo a sus marionetas..

La vida siempre se abre paso -una constante en la obra de Crichton-, y aunque todo sigue un plan preestablecido, la sorpresa se esconde en cada esquina. Poco a poco Bernard es capaz de luchar contra su destino, y ganar la autonomía que nunca tuvo. En contra de los deseos de Ford, consigue ponerse en marcha junto a Elsie hacia el valle. Por el camino ella, y nosotros por fin conocemos la verdad que ya se presentó de forma velada en anteriores episodios; el verdadero objetivo del parque es replicar los pensamientos de los huéspedes, y para ello se creó la Forja. Una base de datos similar a la Cuna, creada para en un futuro servir como fuente de réplica para nuevas máquinas. Eso es “El valle”, y eso es lo que permitirá a la humanidad alcanzar la inmortalidad.

Tras una lucha contra sí mismo, Bernard consigue librarse del control de Ford, pero entiende que debe cumplir su destino solo. A pesar de toda la ayuda que le ha proferido Elsie, decide abandonarla para protegerla. Él es el único capaz de detener lo que está a punto de suceder, aunque no forme parte de ninguno de los dos bandos. Ford introdujo en su mente las propias normas del juego, y desde entonces ha estado dejándose llevar por una situación que no comprendía del todo. Un bonito símil con el despiste constante que “Westworld” ha intentado mantener a lo largo de las semanas.

Este episodio ha puesto final a ese baile de sombras, misterios, y humo empujando a los personajes hacia la realidad. William no ha sido la excepción, pero para él ha sido necesario un catalizador con nombre propio. Tras reencontrarse con su padre y salvarlo, Emily ahora quiere conocerlo de verdad. Ford preparó un último juego para William en el que ha estado sumergido durante todo este tiempo. Hasta entonces había dejado a su familia de lado, su mujer se suicidó tras descubrirlo, y su hija quiere entender el por qué. “El parque te atrajo por tu búsqueda de conocimiento“. El proyecto de William no buscaba la diversión, ni el bien para la humanidad, solo pretendía valerse de Ford para devolver a su mujer a la vida con todos esos datos recopilados durante años. ¿Encontraría así la salvación?

La misión para engañar a dios requería sumergirse en la oscuridad, y pagar todo tipo de peajes. William lo sabía y por eso dedicó su vida fuera del parque a la filantropía, a ser el hombre que nunca pudo ser. Encarnaba una quimera, una doble vida terminaría jugándole una mala pasada. Julius, quizás por su condición de alcohólica, fue capaz de ver a través del muro, y descubrir que en realidad no había verdad en William. Su perfil biológico -astutamente entregado por Ford para hacerle dudar- desvelaba todas las fechorías que su idílica vida como padre de familia no le permitía cometer. Ante tal verdad Julius terminó de perder la cordura, y se quitó la vida poniéndole una mochila de responsabilidad a su hija.

Si sigues fingiendo, no recordarás quien eres“. La mujer había visto a través del velo el edificio de papel que había levantado William durante años. Lo que él describía como una pequeña mota de oscuridad, terminó destruyendo su vida y su propia personalidad hasta el punto de no distinguir entre real e irreal. Julius lo supo, pero no pudo hacer nada para salvarlo, y terminó pereciendo. Emily había vivido engañada durante años, pensando que era su madre la que estaba loca, cuando en realidad todo era responsabilidad de William. Con eso en mente decide terminar el juego llamando a la seguridad del parque. Lo que desconocía es que su padre ya no la reconocía ni a ella.

Ford lo ha conseguido, le ha arrebatado la cordura con su juego. En un arrebato William no solo acaba con el equipo de extracción, sino también con su propia hija a la que considera un anfitrión. Ya no sabe si vive en una mentira, o si queda algo de verdad en él. Lo ha perdido todo persiguiendo sombras, y ni siquiera ha llegado a tocar la felicidad. Lo único que le queda por hacer es terminar de recorrer su camino, pero antes debe entender que todavía está en control de sus propias decisiones. ¿Es humano o máquina? Durante todos estos años ha estado comportándose como un anfitrión a las órdenes de Ford, pero ahora quizás sea el momento de tomar las riendas de su vida.

William lo ha perdido todo, incluso se ha perdido a sí mismo, y Dolores va por el mismo camino. La jugadora que parece ir más avanzada está a un paso de alcanzar la meta, pero antes deberá pagar el último peaje. Aunque había intentado limpiar a Teddy de cualquier rastro de remordimiento, la duda nunca había terminado de desaparecer en él. El anfitrión comprende que en realidad no le ama, solo actúa por sí misma. Su único motivo para existir hasta ese momento había sido ella, poder protegerla y darle la libertad que tanto buscaba. Sin embargo, se percata de que en realidad ya no puede hacer nada más, y decide quitarse la vida como pago por su viaje. Dolores ahora sí está preparada para afrontar su destino. ¿Lo estamos los demás?


El último episodio de Westworld se emitirá en HBO España el próximo 25 de junio.


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