tokyo ghoul: re

Tokyo Ghoul:re

Crítica del episodio 20 de Tokyo Ghoul: Re: El principio del fin

Kaneki volverá a llevar un paso más allá su estado como Ghoul

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El capítulo 19 de Tokyo Ghoul: Re ya nos dejó con diversos indicativos de que la paz, tranquilidad y alegría que se había generado temporalmente estaba a punto de llegar a su fin. Con el enlace entre Touka y Kaneki se completaba el círculo en una relación que había mantenido a muchos seguidores en vilo durante todo el anime. Desafortunadamente, poco es el tiempo de felicidad que disfrutan juntos antes de que la sangre empiece a correr de manera tremendamente brusca.

Antes de tratar el punto que desata la acción mediante la que se ligarán los futuros acontecimientos de Tokyo Ghoul: Re, nos dirigiremos al encuentro de Urie y el padre de Kuroiwa ante el director Furuta. Como bien habíamos venido analizando, Furuta ha sido el personaje que menos humanidad había desplegado en los últimos capítulos a pesar de que, recordamos, interpreta el papel de nuevo director de la CCG. Es por ello que los mencionados Urie y Kuroiwa se desplazan hasta su oficina para llevar a cabo un interrogatorio a través del cual determinar el estado de salud mental que presenta el máximo representa de las fuerzas contra los Ghouls. Sin embargo, Urie y Kuroiwa no tienen el más mínimo tiempo de empezar a realizar sus funciones, pues Furuta no duda en mostrarse amenazante y utilizar las figuras de dos Ghouls –Shikorae y Roma– para enfrentarse a los que se supone estarían de su lado.

Durante el enfrentamiento que mide las fuerzas de las mencionadas Shikorae y Roma ante Urie y Kuroiwa, el primero de estos últimos se ve temporalmente fuera de combate, dejando a Kuroiwa por sí solo ante la temible amenaza de un Ghoul categorizado como clase SSS. Pese a que en última instancia, y tras haberse visto devorado por el Ghoul de gigantescas dimensiones creado por Roma, Urie es capaz de eliminar ambos Ghouls para alzarse con la victoria, el padre de Kuroiwa cae rendido al suelo debido a todo el daño acumulado durante la batalla. Kuroiwa y Urie, así, entablan una conversación emotiva hasta que Furuta atraviesa el cuello del primero mediante su espada, demostrando una vez más que el ‘rostro’ de la humanidad es en realidad más oscuro que el de cualquier Ghoul -recordemos que, dada la presencia de Shikorae y Roma, se confirma que Furuta estaba trabajando con los Payasos a pesar de las matanzas llevadas a cabo por estos-. Cuando Furuta se disponía a propinar un duro golpe a un aturdido Urie dada la situación, llegan los refuerzos de la CCG -entre los que se encuentra Hide, el amigo de la infancia de Kaneki que supuestamente había muerto con anterioridad- para inmovilizar temporalmente al director, logrando así aplacar la figura del mismo.

Habiendo situado ya uno de los dos principales desarrollos del episodio, hemos de saltar ahora a la zona en la que Touka y Kaneki se encontraban celebrando alegremente el momento de su boda. Repentinamente, ambos personajes, así como el resto que los acompaña en la celebración, se percatan de que la CCG ha hecho acto de aparición mediante sus fuerzas especiales, con Mutsuki a la cabeza. Dicho personaje se ha visto en un frenesí de furia desde que Kaneki decidiera ‘olvidar’ su papel como mentor para convertirse en el nuevo guía de la sociedad Ghoul. Desde ese entonces, Mutsuki ha vivido obsesionada con la idea de no solo eliminar a Kaneki, sino también a Touka, quien la ha alejado de ella. De este modo, Kaneki inicia un enfrentamiento ante Suzuya, al cual Furuta quería convertir en ‘el nuevo Arima’, mientras que Touka hace lo propio ante Mutsuki. Ambos combates se desarrollan de manera igualada hasta que se dan dos puntos determinantes en los que la acción cambia radicalmente.

Mutsuki logra herir a Touka hasta el punto de dejar a esta inmovilizada contra una pared, mientras que Kaneki y Suzuya se hieren de forma similar y salen despedidos en direcciones opuestas. Es entonces cuando Kaneki, dolorido por su lucha con Suzuya, emprende camino para buscar a Touka, pero en verle el resto de las fuerzas especiales de la CCG -las cuales portaban Kagunes como los de Kaneki y Rize- estas le atacan de una forma increíblemente salvaje. Kaneki, dada su condición en ese momento, ve imposible esquivar los ataques y es atravesado por una marabunate de Kagunes distintos. Kaneki cae al suelo, casi sin aliento y simplemente intentando pronunciar el nombre de Touka, hasta que pierde la conciencia. Es entonces cuando este se ve transferido a una parte de su subconsciente en la que se encuentra con todos los distintos Kaneki que han compuesto su personalidad hasta la fecha, lo cual nos da a entender que se aproxima una nueva forma evolutiva del personaje. Una vez Kaneki vuelve en sí, comienza lo que perfectamente puede ser interpretado tal que el principio del fin.

En un abrir y cerra de ojos -algo recurrente en el anime- Kaneki se ve transformado en un ciempiés gigantesco que empieza a destruir todo cuanto halla a su paso. Asimismo, en un retorno a la oficina del director Furuta, este recupera súbitamente la conciencia para reclamar su victoria, la cual era convertir a Kaneki en un ‘Dragon’ de poder altamente destructivo. No cabe duda de que el siguiente paso que nos espera en Tokyo Ghoul: Re será el de hacer frente a esta versión de Kaneki totalmente fuera de control, con posiblemente Touka y Hide como los potenciales apaciguadores a su estado actual.


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