Activision rechazó desarrollar una nueva franquicia del creador de Dead Space

El prototipo no convenció a la editora

Activision
 

No cabe duda alguna de que la industria del videojuego tiene puesta la lupa desde hace un tiempo sobre Activision. Una actitud que se desencadenó a raíz de la separación de Bungie de la editora, la cual sirvió para incendiar la conversación sobre la misma. Algo que últimamente se ha intensificado por la reestructuración interna que ha sufrido la empresa a base de realizar centenares de despidos. Sin embargo, la noticia que traemos hoy no tendría tanto que ver con el estado interno de la compañía sino con sus planes de desarrollo. Y es que hace tan sólo unas horas, el cofundador de Sledgehammer Games (una de las puntas del tridente que trabaja tras la saga Call of Duty) y creador de la saga Dead Space, comentaba en un podcast de Game Informer que propuso a Activision el desarrollo de una nueva propiedad intelectual que la editora terminó rechazando.

Así lo reflejaba en la entrevista: »No apostaron por ello, pero deberían haberlo hecho» comentaba el creativo. »Es complicado crear una nueva IP. Tienes que poner mucho tiempo, esfuerzo y dinero para poder desarrollarlas. Pusimos algo de esfuerzo y dinero en el proyecto… Pero simplemente no funcionó, lo cual resulta doloroso pero tengo otras muchas ideas pensadas así que no hay problema». El desarrollador comentó además que uno de sus sueños en la actualidad tendría que ver con desarrollar una nueva franquicia de ciencia ficción con un alto componente de terror: »Un juego que enfrentase a los jugadores con formas de vida alienígenas compeltamente aterradoras».

Glen Schofield

Estas últimas declaraciones guardan un sorprendente parecido con una de las sagas que el diseñador creó hace unos años: Dead Space. Y es que también aseguró desear llevar a cabo una cuarta entrega de esta franquicia. Esperemos que, tarde o temprano, consiga que su sueño vea la luz de una manera o de otra y nos permita a los jugadores disfrutar de algo tan mágico como lo que supuso la primera aventura de Isaac Clarke en su día.