Crítica Alien: Covenant

Alien: Covenant

Crítica Alien: Covenant

Jugamos a ser dioses con la nueva entrega de la saga de terror

Crítica Alien: Covenant
 

Si hay alguien perseverante ese es Ridley Scott. Desde que reinventara el género de terror con su obra homónima, no ha podido sacarse de la cabeza cómo dar profundidad y expandir ese universo que tanto prometía en 1979.  Aquél potencial  se perdió con varias secuelas que abogaban por un festín de vísceras por encima del terror que albergaba la matriz de la idea original. Su regreso el pasado 2011 con “Prometheus” lograba justamente eso; prometer la vuelta a la esencia de la primera entrega. No obstante el director sorprendió a todos con una cinta que en vez de mirar atrás, se adentraba en un complicado terreno de implicaciones morales y existencialistas.

“Alien: Covenant” ha nacido rodeada de una gran cantidad de expectativas pero también de reticencias. La liebre que soltó Scott con la existencia de los Ingenieros y su relación con la naturaleza humana no agradó a muchos, no por su propia inclusión, sino por quedar totalmente desaprovechada en una película de ritmo acuciantemente lento. Con esta secuela se pretendía enmendar todo eso aproximando la trama al punto de origen, y recuperando el tono de la historia de la Nostromo y sus tripulantes. Pero ¿habrá conseguido lo que se propone?

Dos películas en una

El principal problema de “Alien: Covenant” es que lucha contra su propia naturaleza.  El guion de John Logan y Dante Harper nos plantea un esquema que en unos primeros momentos recuerda en gran medida a “Prometheus”, pero que parece ir tornándose más oscura según pasan lo minutos. Han pasado diez años desde que la Doctora Shawn y el resto de tripulantes de la nave Prometheus descubrieran el origen de la propia humanidad, y ahora una nueva nave se dispone a continuar lo que ellos no pudieron.  La nave Covenant se dirige a un nuevo planeta cargado de cientos de personas en estado de hibernación con la misión de colonizar un nuevo mundo y rescatar a la especie de la extinción.

Uno de los aspectos que más se criticó de “Prometheus” fue su inicio y la falta de escenas de acción, y en este caso no podemos decir que Scott haya solucionado esos problemas. Después de una introducción bastante similar a la de su precuela, los tripulantes se verán, fortuitamente dirigidos a un planeta que no entraba en los planes, y donde se reencontrarán con David (Michael Fassbender), uno de los supervivientes de la antigua misión, y quien ahora vive como un ermitaño.

Ridley Scott ha trazado una ambiciosa carta de navegación que nos irá sumergiendo en un complejo pastiche filosófico. No obstante con  “Alien: Covenant” parece haber decidido recuperar algunas ideas que no pudo introducir en la primera entrega, y darles un baño de gore y terror, favorecido por la increíble fotografía de Dariusz Wolski. Esas tonalidades grises y apagadas de “Prometheus”, y la sensación de soledad de “Marte” se recuperan aquí, apoyadas por unos espectaculares efectos especiales que suponen uno de los grandes puntos fuertes de la cinta.

¿De qué trata Alien: Covenant?

Tanto la trama como la ambientación se complementan de una forma bastante realista, y te sumergen de lleno en lo que pone sobre la mesa Scott. No obstante el principal problema de “Alien: Covenant” es su reparto. Mucho se habló de que Noemi Rapace no estaba a la altura de Sigourney Weaver, y la cosa no mejora en esta ocasión. Si bien es cierto que Katherine Waterson tiene unos rasgos más similares a la teniente Ripley, su carácter y actuación quedan en un segundo e incluso tercer plano, por culpa del sobresaliente Michael Fassbender. El actor germano es el verdadero protagonista de la película, y brilla tanto que el resto del reparto se queda en una mera anécdota. Su personaje, David, vuelve en esta ocasión reforzado por una actuación mucho más refinada, y con la complicada misión de hilar y llevar toda la trama desde su nudo hasta su desenlace. Podríamos hablar casi sin lugar a dudas de que “Alien: Covenant” ya merece la pena verla solo por su mera presencia.

Del resto del reparto casi no podemos resaltar nada.  Billy Crudup,  Demián Bichir, Danny McBride,  Carmen Ejogo,  Jussie Smollett,  Amy Seimetz,  Callie Hernandez, Benjamin Rigby,  Alexander England… Una larga lista de nombres de actores y actrices que completan al resto de integrantes de la tripulación, y que parecen puestos por Scott para que el público se regocije con el baño de sangre provocado por los nuevos Neomorfos. Porque aunque David sea el pilar fundamental de la historia, en esta ocasión sí podemos deleitarnos con algunas escenas bastante gore y que recuerdan a las sensaciones que tuvimos con la primera aparición de un Alien en toda la saga. La película tiene algunos momentos muy impactantes que pese a estar condicionados por desenlaces predecibles, no dejan de ser muy disfrutables y bellos.

La música de Jed Kurzel cumple discretamente con su propósito y consigue acompañar a los momentos más tensos con un envoltorio ambiental que aunque pasa desapercibido, le da consistencia a las secuencias. El tema principal que ya pudimos oír en “Prometheus” aquí se recupera pero de una forma mucho más puntual e intensa, teniendo el protagonismo en algunos momentos bastante originales. En cuanto al resto de efectos debemos decir que son sobresalientes, y consiguen que nos sintamos desolados en el silencio desolador del espacio, o nos amedrentemos con los sonidos guturales de los Neomorfos.

Es loable reconocer el intento de Scott por enmendar la tremenda confusión que instaló con “Prometheus”. Sin embargo se sigue haciendo inabarcable lo que pretende el director en películas de poco más de dos horas de metraje. “Alien: Covenant” tiene pasajes que se hacen bastante plomizos por las pequeñas dosis de historia que nos proporciona, que se quedan a todas luces insuficientes. Cuando parece que de verdad se va a lanzar a desarrollar un poco más cuáles son las ambiciones de David y su ruptura del etnocentrismo, la historia se adentra en el terror más palomitero y vacuo de reflexión. Durante toda la película se mantiene esa sensación de estar viendo dos fuerzas contrapuestas que tiran en direcciones contrarias, y lo que al final queda es una nueva propuesta que mejora a su precuela pero que sigue quedándose lejos de lo que los fans de la cinta original esperan de la saga.

Conclusión

En definitiva “Alien: Covenant” es una película notable de ciencia ficción y terror que recupera muchos elementos de la entrega original de la saga, y que avanza tímidamente en los verdaderos planes de Scott. Para cualquiera no hechizado por este universo será un viaje entretenido que le hará divergir por mundos desconocidos, pero para los fans no dejará de ser otro intento fallido. Quizás es que la saga está ya muy desgastada después de varias décadas, o es que su director se ha olvidado de mirar al suelo y tiene la vista puesta mucho más allá. Lo cierto es que “Alien: Covenant” no deja de sentirse como un caramelo con un sabor conocido, pero que deja un amargor que frustra la sensación final. Queda aún una entrega más antes de volver al punto inicial, y las balas se van acabando.


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