Crítica de Britannia, el nuevo y descafeinado Juego de Tronos de HBO

Los romanos intentarán conquistar una isla llena de pasado y magia

Crítica de Britannia, el nuevo y descafeinado Juego de Tronos de HBO
 
 

En una época donde todo el mundo quiere ser Jon Snow, y las historias deben estar repletas de sexo, traiciones, y ambientaciones medievales, el nuevo intento de HBO por modificar ligeramente la fórmula no termina de convencer. “Britannia” que se estrenará el viernes 19 de enero en el catálogo, apareció hace unos meses como un soplo de aire fresco en las producciones de la compañía, y rápidamente se convirtió en un potencial nuevo “Juego de Tronos”, tanto por su estética como por su ambientación. Sin embargo, la nueva serie de desarrollada por Sky Atlantic y Amazon no tarda ni un episodio en desmarcarse de todos los adjetivos, para presentar un producto con personalidad propia, con otras fortalezas, y por desgracia, con muchas más debilidades y agujeros.

De la mano del escritor y director Jez Butterworth nace esta producción con tintes históricos que tiene cierto regusto al estilo directo pero a la vez profundo de “Spectre” o “Al filo del mañana”. Nos situamos en el año 43 antes de Cristo, casi un siglo después de que el mismísimo Julio César renunciara a la conquista de la siempre complicada Britannia. El emperador Claudio, cansado de la resistencia de los isleños que se resistían a formar parte del monopolio de poder de Roma, manda al general Aulo Palacio (David Morrisey) hacia el norte con la misión de invadir la isla. Con 20 mil hombres, y un arsenal descomunal, el ejército imperial parte del territorio galo hacia el mar en busca de unas tierras por aquel entonces exóticas y peligrosas.

 

La llegada del “mundo civilizado” sin embargo no tendrá el efecto esperado en los nativos de la zona, que verán la llegada de los invasores como la encarnación del propio diablo. “Britannia” deja de lado las traiciones y tretas romanas contadas ya cientos de veces, para dar más protagonismo a las propias fuerzas que viven en la isla. Así pues Aulo Palacio y su ejército se encuentra un reino fortalecido por lo que parecen ser fuerzas sobrenaturales, pero también profundamente fragmentado por los intereses territoriales. Los Cantii, principales administradores del gobierno instaurado, se ven enfrascados en un conflicto con la reina Antedia (Zoë Wanamaker) y sus seguidores, al mismo tiempo que intentan contener un ejército invasor que les sobrepasa con creces.

En ese contexto cobrará protagonismo Kerra (Kelly Reilly), que como hija del rey de los Cantii se ve forzada ante las negativas de sus compañeros a tener que buscar una solución por cuenta propia. Será entonces cuando se dé cuenta de que más que un enfrentamiento entre dos jugadores por un territorio, lo que tiene ante sus ojos es la lucha de dos poderes que apenas puede contener, y el baile de traiciones e intereses que afligen tanto a los suyos como al propio enemigo. Al mismo tiempo aparece Divis (Nikolaj Lie Kaas) un druida que con sus ritos y profecías, aportará el toque mágico necesario a una serie que busca representar un conflicto histórico real, pero que al mismo tiempo necesita crear su propio espacio narrativo.

“Britannia” nos ofrece un conjunto de elementos que invitan a la inmersión, y que con el paso de los episodios va ganando en profundidad. El hilo de la historia está bien llevado de un bando a otro, mientras los intereses de los protagonistas se van entrelazando. Poco tardará Aulo Palacio en destacar sobre los demás al mostrarse como un general fuera de lo común, comprensivo con las creencias de los nativos, pero al mismo tiempo cínico y despiadado. Sus ambiciones por conseguir lo que quiere le llevarán a cruzar una línea donde los buenos y los malos quedan del todo desdibujados. Sin embargo esta será la excepción de una tónica donde todo resulta demasiado familiar y poco sorprendente.

Desde el comienzo queda claro quienes son los buenos y quienes son los malos. Aquellos que llegan a la tierra virgen quieren destrozarlo todo porque no entienden la historia del suelo que están pisando. Como si fuera una representación de la conquista española sobre territorios americanos, la serie va exponiendo una ristra de sucesos que por un lado evitan en casi todo momento la acción, y por otro no ofrecen un aliciente lo suficientemente interesante como para generar interés. El principal problema de “Britannia” no es el gran elenco de personajes que puede resultar algo confuso en un inicio, sino la forma que tiene de desarrollar sus principales argumentos. Todo parece querer asemejarse demasiado a “Juego de Tronos”; el perro y Arya representados en Cait (Eleanor Worthington Cox) y el exiliado, Aulo Palacio como Jaimie Lannister, Divis como el Cuervo de tres ojos, pero falla en la ejecución.

El ritmo está muy descompensado y eso provoca que la sucesión de los hechos genere tensión en algunos momentos, y descienda a lo más burdo y oscuro en otros. Tampoco ayuda unos decorados, que aunque se ven beneficiados en todo momento por la sobrecogedora naturaleza de Gran Bretaña, quedan muy perjudicados por un vestuario deficiente.  Tanto los romanos como los propios nativos no transmiten la sensación de suciedad que deben transmitir tratándose de la época que se trata, y los escasos efectos especiales tampoco ayudan a disimular esta carencia.




En definitiva “Britannia” es un nuevo intento de HBO por aprovechar la moda de las series históricas, que presenta una propuesta inicial interesante, pero que va enfangándose en el barro según pasan los episodios. En un momento en el que series como “Vikingos” o “Juego de Tronos” marcan el estándar de calidad a seguir, la historia de los romanos sodomizados a las fuerzas ancestrales de la naturaleza no termina de estar a la altura. Si tienes ganas de viajar al pasado, y ya has quemado todas las opciones que ofrecen actualmente las plataformas, “Britannia” puede ser un buen placer culpable con el que llenar los meses de vacío hasta que empiece la temporada de estrenos importantes.  Alea iacta est pero valar morghulis.


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